Tu cuerpo es un mapa lleno de lugares sensibles. Explorarlo no es egoísta ni exagerado, es parte del autoconocimiento y el autocuidado.
Muchas veces aprendimos a conocer el placer de otros antes que el propio. Volver a ti también puede empezar aquí: en entender, sin prisa, qué siente tu cuerpo y dónde.
Clítoris
Es el órgano dedicado por completo al placer femenino, con miles de terminaciones nerviosas. Lo que se ve por fuera es solo la punta, por dentro se extiende mucho más de lo que solemos imaginar. Puedes acercarte con la yema de los dedos, con un juguete externo, o simplemente con respiración y presencia.
Labios vaginales
Suelen responder muy bien a caricias suaves, cambios de temperatura o vibración ligera. No hace falta ir directo al clítoris, el camino también es disfrute.
Punto G
Se encuentra dentro del canal vaginal, sobre la pared superior, con una textura distinta al resto. Algunas personas sienten mucho ahí, otras no tanto, y ambas cosas están perfectamente bien. Si quieres explorarlo, un movimiento suave hacia adelante suele ayudar.
Pezones y zonas olvidadas
El cuello, las orejas, la espalda baja o la cara interna de los muslos suelen quedar fuera del mapa, y sin embargo pueden encender mucho más de lo que pensamos. Probar con toques suaves, calor o presión distinta es una forma linda de reconectar.
No hay una única forma de empezar. Cada cuerpo tiene su propio recorrido, y cada deseo merece su espacio.
Tu placer no necesita permiso. Solo espacio para volver a respirar.
— Somos Luvoria