El bienestar íntimo también es bienestar físico. Y ahí, el suelo pélvico juega un rol que casi nadie nos explicó.
El suelo pélvico es el conjunto de músculos que sostiene tus órganos internos, y está directamente relacionado con la lubricación, la sensibilidad y la intensidad del placer. Mantenerlo activo mejora la respuesta sexual y también previene molestias como pequeñas pérdidas al reír o saltar — algo mucho más común de lo que se habla.
¿Cómo empezar?
Los ejercicios de Kegel son el punto de partida más simple: contienes los músculos como si quisieras detener el flujo de orina, sostienes unos segundos, y sueltas despacio. Repetirlo de forma constante, unas cuantas veces al día, hace la diferencia con el tiempo.
Las bolas chinas también pueden acompañar este proceso: al llevarlas puestas, el cuerpo trabaja esos músculos de forma natural, sin necesidad de estar pensando en "hacer el ejercicio".
Más allá del ejercicio
La respiración profunda también ayuda a conectar con esta zona. Cuanto más relajado está el cuerpo, más fácil es sentir — y más fácil es también reconocer cuándo esos músculos están tensos sin darte cuenta.
Fortalecer no es una obligación más en la lista. Es una forma silenciosa de cuidarte, que con el tiempo se nota en algo tan simple como sentir más.
Convierte este momento en un pequeño ritual para ti. Sin culpa. Sin prisa. Solo sintiendo.
— Somos Luvoria