Hablar de sexualidad con tu pareja puede sentirse incómodo al principio. Pero el silencio no protege la conexión, la mantiene estancada.
Muchas veces preferimos fingir satisfacción antes que tener una conversación incómoda. El problema es que ese silencio no desaparece: se acumula, y con el tiempo se convierte en distancia.
Empezar por lo simple
No hace falta un gran discurso. A veces alcanza con una frase corta, dicha en el momento correcto: "esto me gusta mucho", "probemos esto otro", "quiero contarte algo que quiero probar". El refuerzo positivo, elogiar lo que sí te gusta, abre la puerta mucho más fácil que señalar lo que falta.
Preguntar también es parte del juego
"¿Qué te gustaría probar?" es una de las preguntas más simples y más subestimadas. Invita a la otra persona a abrirse, sin presión, y suele destrabar conversaciones que llevaban tiempo sin decirse.
Poner límites, con cariño
Comunicar lo que no quieres es tan válido como comunicar lo que sí. Establecer límites no enfría la relación, la hace más segura para ambos.
La calidad y la conexión emocional son, al final, lo que más sostiene el deseo en el tiempo. Todo lo demás son herramientas que acompañan ese vínculo, no lo reemplazan.
Quizás no perdiste el deseo. Quizás llevas demasiado tiempo desconectada de ti, y de esa conversación pendiente.
— Somos Luvoria